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Muse en Barcelona

viernes, 27 de noviembre de 2009


"Ya sólo faltaba que cambiaran la hora y el grupo", decía un chico antes de empezar el concierto. Lo cierto es que la llegada a Barcelona del Resistance Tour de Muse ha sido de todo menos organizada: entradas agotadas, cambios de ubicación, cambios de día a última hora, etc. Pero sí, finalmente para alivio de muchos y enfado de otros tantos perjudicados con tanto cambio, Muse tocaron en Barcelona. Y lo hicieron llenando el Palau Sant Jordi y ante miles de entregados adolescentes y veinteañeros.

Quien diga que no hay ninguna banda de rock que haya alcanzado el éxito en ésta década y que tenga un gran poder de convocatoria entre el púbico más joven es porque no ha ido a un concierto de la banda británica.

En directo, la banda suena compacta, aunque quizás demasiado para poder apreciar con nítidez los múltiples efectos que sonido que utilizan en su música y en la voz de Matthew Bellamy. En cuanto a al espectáculo, pues eso, es todo un espectáculo de principio a fin. Tres rectángulos luminosos que se parten por la mitad y cuya parte inferior sube y baja y da vueltas con un miembro de Muse por rectángulo es lo que podríamos definir como una puesta en escena realmente currada. El inicio con "Uprising", de su último disco The Resistence, fue de lo más espectacular.

Le siguieron "Resistence" y "New Born" sin bajar el nivel en cuanto a la visual y en lo que a música se refiere. En Barcelona la banda se presentó menos sinfónica y grandilocuente de lo que pueden llegar a ser en sus álbumes. Apostaron por un show más directo y rockero que repasó la mayoría de sus discos: "Map Of the Problematique", "Supermassive Black Hole" y "Starlight" de Black Hole and Revelations; las existosas "Time is running out", "Hysteria" o "Stockholm Syndrome" de Absolution y "Plug in Baby" o "Feeling Good" de Origin of Symetry.

Durante la versión de la canción de Nina Simone, Bellamy dejó el escenario para volver a subirse a su rectángulo y tocar al piano (luminoso, por su puesto) el tema. Aunque poco duró esta versión de Muse. Con "Undisclosed Desires" volvieron a acercarse a un público que flipaba con las proyecciones láser que se proyectaron durante la canción. Hay que decir, que pese a todo este show que envuelve un concierto de Muse, la banda no cae en los excesos ególatras de Bono o de otros ilustres showmen que en cuanto ven a miles de personas dispuestas a adorarles y a aplaudirles no dudan en sacar sus vena más histriónica. Al contrario. El show va muy rodado y la banda se mantiene bastante sobria.

"Stockholm Syndrome" y la épica "Knights of Cydonia" cerraron un concierto que estuvo a la altura de las expectativas de sus fans.

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Depeche Mode + Soulsavers - Barcelona

domingo, 22 de noviembre de 2009

Palau Sant Jordi, 21 de noviembre
18.000 personas

Segundo llenazo en el Sant Jordi para ver a la banda de Dave Gahan y los suyos aguantando el paso del tiempo y seguramente saboreando al máximo el éxito conseguido tras más de 20 años de carrera.

Instalados en ese punto en el que se su nombre suele ir acompañado por aquello de "banda mítica", sus conciertos en macroestadios ofrecen lo que la gente quiere ver y oir: un show con algunos temas nuevos y una apoteosis final con todos sus grandes éxitos. No son los primeros, ni muchos menos los últimos en utilizar esta fórmula. De hecho, eso es casi una recompensa tras la espera y tras las típicas incomodidades que os podáis imaginar en un evento de ésta envergadura.

Con una respuesta poco fría por parte del público puesto que arrancaron con temas de Sounds of the Universe, su último disco, como "In Chains"o "Wrong", la banda empezó a calentar el ambiente con clásicos como "Walking in my shoes" o "It's no good" (Ultra, 1997). Estábamos viendo a unos Depeche Mode no muy interesados en tocar temas de principios de los 80 y actualizados con su esceneografía formada por una macro pantalla situada al fondo del escenario y otra pantalla central con forma de bola de espejo. Gahan se presentaba en su segunda noche en Barcelona super fiel a sí mismo: con su chaleco y sus tatuajes al descubierto y ejerciendo de showman animando al público y bailando como un derviche. Realmente, en lo físico parece que el tiempo no pasa por este hombre. Su imagen bien podría ser exactamente la misma que la de sus giras a principios de los noventa, aunque ahora parece mucho menos oscuro y torturado. Se lo pasó de puta madre.

Algo más arrugado físicamente parecía Martin Gore, cómodo en su papel de fiel secundario de Gahan pero con ansias de protagonismo. De hecho, se marcó un par de canciones en solitario con el único acompañamiento de un piano ("Home" y "Jezabel"), que si bien tuvieron su toque emotivo, lo cierto es que "mataron" un poco el ritmo del concierto. Tras bailotear "A Question of time", una eléctrica intereptación de "I Feel You" y por su puesto tras corear con 18.000 gargantas más mega -hits como "Never let me down again", "Condemnation" o "Enjoy the Silence" (típico momento de éxtasis colectivo), los temas de Gore como que no encajan demasiado bien en la dinámica del concierto. Eso sí, el entregado público se encargó de animarlas ante la divertida mirada de David Gahan.

En el tramo final cayeron "Stripped", "Behind the wheel" y por supuesto "Personal Jesus", un temazo que levanta estadios y que provoca que los huesos de Gahan se muevan sobre la pasarela. Un final con Gahan y Gore dándose un baño de masas en la pasarela y cantando "Waiting for the night" pareció contentar tanto al público como a la banda.

A mi el concierto me reforzó mi visión sobre Depeche Mode: un grupo con temazos de toques oscuros y un líder con una actitud bastante rockera, pero con temas algo más adoninos que acompañan a esos mega hits que todos conocemos. Valoren por ustedes mismos.

Por cierto, la aventura de Mark Lanegan con Soulsavers teloneó a los británicos con un resultado quizás demasiado frío. Mark estuvo perfecto con su voz y por supuesto ni pestañeó ante el numeroso público, más curioso que receptivo ante la propuesta. "Death Bells" y "Unbalanced Pieces" animaron un poco el cotarro pero temas como "Revival" o "Kingdown of Rain" perdieron emotividad entre la immnesidad del Sant Jordi y también en parte por las prisas que llevaba la banda por tocar el máximo de temas posibles. Hasta la versión de "Hit the City" sonó algo insulsa por las prisas.

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