La BELGAnza de Josh Homme y Mike Patton
lunes, 24 de agosto de 2009
Recorría yo los rincones oníricos esta noche cuando un zombie del barrio de Sants me amenazó con comerme el cerebro si no redactaba una reseña de la edición de este año del Pukkelpop, en Hasselt, Bélgica. Como buen redactor que soy, exagero, y como buen colega que soy, soy sincero y digo que lo hago de muy buen gusto tras la amable invitación de Mr Sorro a este blog.
Este año he tenido el honor de poder asistir a uno de los festivales con más solera del panorama continental (25a edición, sin celebraciones añadidas, adelanto), o viceversa, ya que queda patente mi enorme encanto y carisma en apenas dos líneas. El evento se antojaba personalmente muy interesante, con una serie de grupos de calado medio o de importancia a destacar dentro del hardcore/punk/metal, y generalmente con los ojos puestos en Faith no More, en el acto sorpresa anunciado 15 días antes y en la presentación del tercer completo de "Arctic Monkeys", por no hacer el feo al lavado de cara que ha gozado "Placebo" con su nuevo batería en los directos. De muy buena gana, pues, voy a hacer unos pocos apuntes de estos tres días musicales, rubios, hierbosos y campiníticos.
Creo que todos estamos de acuerdo que el turismo que se puede realizar de festival es un turismo, digamos, antropológico-sociológico. Vamos, que no ves una puta mierda pero conoces la cultura del país mediante los que la sostienen, en este caso niños que seguramente han gozado de un desembolso parental para asistir los tres días al Pukkelpop sin sudar ni tan solo lo que se suda esperando un bolo, pero a cambio aprenden inglés y no creen que Fredor Dostoievski es un enemigo de Final Fantasy. Esto que apunto es verdad, pero por ahora nos la suda porque lo que hice fue conocer a un colega de 34 años de Tortosa que, mediante "tarragonismos" como usar el "lo" o el "avore", me estuvo adelantando en el tren Bruselas-Hasselt lo que me esperaba si al final eran Them Crooked Vultures los protagonistas del bolo sorpresa ya que los vio en Amsterdam un día antes, además de expresarme su sorpresa al enterarse que yo y mis dos colegas eramos Hardcoretas ¡de Barcelona!. "Avore, allá a Barcelona tots son poppies", sentenció. Con esto gané dos cosas. Primero el gozo de sentirme auténtico y distinto (encima soy guapísimo), y segundo saber que The Crooked Vultures parece que pintan fuerte (y que hacen rock).
Voy a hacer un sueño realidad, y es convertir el engorro de montar la tienda y hacer colas en un suspiro. Alehop! Estamos en el final de This City, emocore del cual solo tenemos testimonio de sus últimos acordes. No es que se me haya ido la mano saltándome momentos agrios, es que no llegamos a tiempo a verlos. Una lástima. Tocaba echarse el día en "The Shelter", el stage punkarra y "tupa-tupa" del festival. "Ghost of a Thousand" magnificó el inicio de la experiencia con un hardcore-punk presentando su nuevo álbum con la Epitaph y mostrando su contemporaneismo con Gallows con un show del pogo liderado por un cantante más rubio que su público y más animado que el cartel que le precedía ése día, con momento cúspide llamando a los presentes a montar dos hordas frente a frente que se chocaran al recibir el aviso en forma de riffs del estribillo correspondiente. "Zebrahead" cambió agudos por rapeos y contundencia por diversión. Si en "Ghost of a Thousand" las rodillas se propulsaban como saltamontes, con los americanos era la cabeza la que se movía al compás que marcan las rimas suburbiales. "Rival School" dio una muestra de qué es eso del "post grunge" con argumentos sucios pero llevando al ambiente a un punto más cercano a saber catalogar grupos dentro de sus géneros. Post-grunge, a veces me pregunto si es más difícil hacer "post" que el género en sí...
"Bring me the Horizont", turno para guturales hardcore con fondo metal. Refused para imberbes. Con un público que bien le daría aquí la bienvenida al Canto del Loco o a sucedáneos varios, estos chavales dieron la sorpresa con una puesta en escena haciendo caso omiso al escenario (sobre las vallas de seguridad, vamos), y entonaron los primeros segundos de la brutal "Diamonts Aren't Forever" aplastando a los héroes de cuento de hadas de los niños presentes e intercambiándolos por unas máscaras de Slipknot. El arco perfecto iniciado por los de Sheffield se completó con el pedazo acto de "Thursday" (los cuales ví en detrimento de Deftones, lo siento), un directazo que rompió las paredes de todo estudio para sonar al aire libre como si salieran del MP3 más moderno. Sin quererlo, Geoff Rickley se convirtió en un adelanto de lo que nos esperaba en "Faith no More", sin duda los dos cantantes del evento. Para el plato fuerte de la primera noche el trámite obligado por un servidor era poder disfrutar en directo a Offspring.
Si hay algo peor que un rumor negativo, es que sea cierto. Offspring estaban ganando una mala fama de funcionarios que quedó patente en el Main Stage. Pero bailé sus temas y la experiencia quedó ahí y el "Gonna Away" balad version también.
Mike Patton. Solo faltaron las butacas acolchadas y el acomodador con su linterna. Nunca una sensación de impresión artística me invadió así en un concierto. En temas como "Midlife Crisis", que me encantan y en el cual, ironías de la música, un hombre de mediana edad se tiró del escenario teniendo una dura crisis bucal traducida en la pérdida de varios dientes, solo podía observar, con las manos entrelazadas en mis lumbares, la siguiente mueca o chasquido de labios del cantante más polifacético del Metal. Faith no More ofreció una serie de paradojas tales como un bizarrismo perfecto, una estridencia eufónica, una locura tranquila. Hiptnótico y transdimensional. Un concierto que físicamente no tuvo traducción, pero sí mucha fuerza y énfasis interior.
Entre éstas y aquellas aventuras, me acerqué a ver a los Them Crooked Vultures, el nuevo trabajo de Dave Grohl, Josh Homme y John Paul Jones. Dicho combinado salido del imaginario del portero de la Roxey, ya se ocupó de crear mucha expectación publicando una serie de trailers con apenas algún riff o juego de batería como referencia o solo dando la opción de comprar la chupicamiseta en la página web. Yo iba con una pareja al festival, con lo cual me conformé con verlos en la pantalla exterior del Marquee Stage. Ésta crónica la escribe un auténtico ignorante musical, pero ya decía Socrates que no saber nada mola mazo, y más si te dejas llevar por el empuje y el carisma de un simpático conjunto que realiza unos ritmos que conjugan muy bien con la sangre y una melodía que se entona con el aire que respiras. Grohl y Homme se entienden a la perfección y lo traducen en un rock clásico con reminiscencias a Queens of the Stone Age o a Gary Moore, con la creatividad de Rush o la simpatía de the Outlaws.
Queda para cuando estudie física o astronomía la crónica de "My Bloody Valentine". Solo puedo explicar que si no me lo llegan a decir no me entero de que el grupo tiene dos cantantes.
Postrockea que te postrockeo, "And so I watch You from Afar" heló la sangre con una vorágine de sentimientos lenguaje instrumental mediante, ya en viernes. Una montaña rusa de sensaciones, "The Nameless" es la primera balada sin voz que me ha dejado boquiabierto. Viajamos a Florida y me reencuentro a "New Found Glory", para mí el mejor grupo Punkpop y mi conjunto favorito, que correspondió tanto amor con un frontman como Jordan Pundik animando como sólo él sabe hacer y con una línea instrumental que es de las pocas que tan identificada se siente con lo que toca. Los 40 minutos más cortos de mi vida, y eso que he tenido buen sexo en mi vida.
Josh Homme seguía en espíritu pues "Eagles of Death Metal" tocaban mientras gocé el hardcore rock de "Future of The Left", unos señores músicos donde no se podía decir con seguridad quien era el bajista, el teclista o el guitarra, y el punk/rockabilly de los australianos "The Living End". Como todo exceso es malo y debía asumir tan buenos directos, un servidor se dividió de sus colegas y se fue a echar unos bailes con el Pop sintetizado de "The Ting Tings" para hacer hueco a los abrazos a los que invitaba "Snow Patrol", que supieron estar a la altura de la rápida fama que han ganado y supieron darle caña a su discografía un tanto monocroma. Me apetecía algunas baladitas leñe!
"Plasibo" se colgó de las dos baquetas del nuevo batería Steve Forrest y colgó el cartel de "interesante" en los indiferentes como yo. Buen show con sonido limpio y consistente y echándole huevos contra el baile de géneros a los que el público somete al grupo de Brian Molko. "Red Blood Shoes" puso la nota grunge con un dueto belga que mediante la guitarra y la batería deformó con potencia el Club Stage con sus acordes brutales y sus golpes de suciedad.
No hubo sexo en sábado como dictan los cánones pero sí orgasmos, como el que ofreció el sonido Emocore de "The Blackout" y el que simuló su cantante con algunos juegos de labios que firmaría la mismísima Carmen de Mairena. Excelente concierto para desperezarse y pasarse la política por el forro de los cojones con "Anti-Flag", los cuales distorsionaron y deformaron su sonido de estudio para agrado de unos y desagrado de otros y ofreciendo por fin un cover, como el "Should I Stay or Should I Go" de los Clash. Enter Shikari pecó de inocente y su buena actuación fue eclipsada por los bolos del The Shelter Stage de los días anteriores, pero se agradeció su aportación techno-hardcore-emocore a la tarde y sirvió para entonar los oídos, pues llegaba la elegante y firme mano de "Dinosaur Jr" con su guitarra de ensueño.
Mi momento chupiguay llegaba con los californianos "Mad Caddies", que también destrozaron cualquier barrera física y dieron un directo que parecía sacado recién calentito del estudio. Sonidos latinos, buen rollo y abstracción mediante las melodías más simpáticas del día.
Y para concluir, otra vez Josh Homme navegaba por el ambiente pues su producción en el tercer álbum de "Arctic Monkeys" entraba en escena. Un servidor pudo ubicarse en primera fila pues el público seguía parecido sacado de un programa especial de Rita Irasema. Los británicos presentaró
on el nuevo trabajo con tres temas al inicio y repasaron su discografía con un sonido rocambolesco y esquizofrénico, como la voz de su frontman, Alex Turner, y cerró con poderío el festival a pesar de su frialdad en lides como el discurso o el contoneo rockero, invento patentado de Iggy Pop.
Josh Homme pudo volver a casa y Mike Patton se quedó allá con su golpe en la mesa. Para ahorrarnos el engorro del viaje y las colas en el tren, ya sabéis. Alehop! Y hasta el año que viene!










