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Thirty Years of CBGB

lunes, 14 de septiembre de 2009


"Lo que más me gustaba del CBGB era la oscuridad. Eso y el equipo de sonido. Creo que allí pasé algunos de los momentos más intensos e incluso felices de mi vida. Era un antro de bebedores de mala muerte, en ninguna parte, oscuro, ruinoso. Hilly (el dueño) era un gentleman de nacimiento, creo, y supongo que él hizo la diferencia. Nos acogió. Era como el tipo mayor que quieres ser cuando eres un chaval; simplemente te dejaba ser tu mismo" - RICHARD HELL

Es posible que la cita de Richard Hell resuma en pocas palabras todos los sentimientos y recuerdos de todos aquellos que durante más de 30 años de historia del CBGB pasaron allí sus noches. Rockeros, punks, drag queens, artistas, poetas, groupies, fans, camellos, estrellas...

Thirty Years from the Home of Underground Rock. CBGB & OMFUG también es un buen compendio de imágenes de alguna de las curiosas escenas que allí se vivieron. Johnny Thunders y sus cubatas a dos manos; la groupie Sable Starr atacando a Legs McNeil, editor de la revista Punk; Iggy, Thunders y Sable Star de bajón drogata e instantáneas de shows de artistas más actuales como Social Distortion y The Distillers. Y por supuesto muchas fotos de los Ramones y citas de algunos de los protagonistas de las fotos. Por cierto, el libro también incluye un prefacio del hombre que puso en marcha el club, Hilly.

Otras imágenes las tendremos que imaginar (o leer en el IMPRESCINDIBLE libro Por favor, mátame: La Historia oral del punk de Legs McNeil), puesto que en la actualidad el garito es una tienda de ropa rockera que debe provocar palmadas en el ojete de gente tan recomendable como Lenny Kravitz o Jon Bon Jovi. Por fortuna, se conserva algo de las ennegrecidas, asquerosas y pintarrujeadas paredes del local original. También podemos encontrar memorablia de todo tipo colgando de las paredes, desde posters de conciertos, hasta guitarras destintadas o fotografías dedicadas de alguno de los tipos que hicieron legendario el club.

Al fondo del local se conserva un espacio que se supone que era el cochambroso lavabo y una máquina de pinball donde solían jugar Debbie Harry o Dee Dee Ramone. También se intuye el cuartillo detrás del escenario que albergaba el camerino o algo parecido.

En fin, tiene poco sentido haber acabado con el mito para poner a la venta cuatro trapos rockeros. Aunque lo cierto es que la especulación inmobiliaria que sufre la zona (llena de antros, sí, pero también de modernos y multiculturales restaurantes) fue la principal causante del cierre.

Lo que mejor se puede hacer en el 315 de Bowery con Bleekcer Street es pasearse por la tienda mirando lo que queda del CBGB y comprarse algún recuerdo del local como este recomendable libro.

Los dependientes estan más que acostumbrados.

Then........................................and now