Son las 2 de la noche y estamos en la puerta de un bareto de Zaragoza con Mariano Pinós, director de la serie A Verlas Venir, proyecto pionero en Aragón en series de internet y de las primeras en todo el Estado. Tras unos tragos y alejados de la música –Soul, sixties, Stones, Hendrix- y el olor a tabaco y civilización, aprovechamos para hacerle unas cuantas preguntas acerca de la serie y sus circunstancias.

Trufanzine -Estamos Mariano y un servidor aquí, en unas galerías… ¿cómo se llama esto?
Mariano -Pues estamos en las puertas del bar El Zorro, en el Centro Independencia, popularmente conocido como “El Caracol”
T -Vaya, pues menos mal que el independentismo aragonés no es un movimiento de masas, sino esto sería territorio de adoración colectiva.
M -Ja ja ja, qué gracioso eres.
T -Bueno, vamos al grano. Mariano Pinós es director, ideólogo, co guionista, actor y productor de una serie por internet que se llama A Verlas Venir, consta de momento de siete capítulos y vamos camino del octavo. Mucha gente ya la conoce, pero otra no la ha visto. Para estos últimos ¿tú que les explicarías?
M -¿Rápidamente?
T -No, rápidamente no. Expláyate.
M -Siendo periodístico y yendo a la noticia…. A Verlas Venir es la historia de gente común que trabaja o está desempleada. Para ser claros y sin eufemismo,s son tres amigos de la clase trabajadora juvenil en los tiempos que corren actualmente. Nos dijimos los creadores: basta ya de alta burguesía neoyorkina, o madrileña, o barcelonesa…
T -¿Gente inserida en el conflicto social?
M -No solo en el conflicto social, sino en la vida cotidiana. Estamos hartos de gente que estudia carísimos cursos de publicidad, o con trabajos maravillosos estupendos y estimulantes, ni tampoco de otra gente de la cual se habla mucho en el cine español, que es el lumpen, los gorrillas, las prostitutas, los yonkis. Entonces nos dijimos ¿Dónde están las historias de la gente común? Gente que tiene que trabajar para vivir, y que después necesita tiempo para poder desarrollar su vida, y no le queda precisamente mucho después de la jornada laboral. Porque si están en el paro se siente peor al no poder desarrollar su vida, no pueden tener sus casas de alquiler, que además comparten cual vida de estudiante eterno, sin independencia real ni intimidad. A Verlas Venir es la historia de esa gente en clave de humor, por supuesto, que gira en torno al sexo y el trabajo, que es lo que nos mueve actualmente a la humanidad, a los trabajadores en general.
T -¿El sexo?
M -Sí, sí, sexo… incluso amor, preguntándonos qué es el amor, existe el amor, mola o no mola…
T -Hombre, tras el visionado de los capítulos, la verdad es que ,aunque lo del sexo es bastante claro, el amor en última instancia pesa bastante, aunque no suene bien decirlo así de explicito y diáfano.
M -Quieras que no pesa bastante, desde siempre nos lo han inculcado, en películas yanquis o de aquí, de que tenemos que buscarnos una tía, montar una familia, y eso es una programación del cerebro que también genera su contrario, de que a veces no tenga por qué ser necesario. Esta esquizofrenia que genera estas dos visiones de la vida, que por supuesto en la serie no se resuelve…
T -Ni tiene por qué resolverse.
M -Exacto, no tiene por qué resolverse, es un conflicto permanente.

T -Os han dicho que sois una sitcom zaragozana, que si sois los Friends maños. ¿Qué piensas de estas apreciaciones? Yo veo que gastáis un huevo de exteriores y de localizaciones. Y los de Friends no tienen mucho de juventud precaria.
M -Lo de Friends salió del titular de prensa del diario Qué! cuando nos "descubrieron". Efectivamente ni el formato ni la historia de Friends tiene nada que ver con AVV, pero entiendo que el redactor lo expresara así para que el público masivo pillara la idea (amén del sensacionalismo, pero bueno, eso también nos benefició). Seguramente si hubiera dicho "Zaragoza ya tiene una sitcom" o algo así casi nadie se hubiera enterado de nada.
T -¿Entonces qué series televisivas os podrían haber influido, incluso a nivel temático, de humor, o simplemente os gusten?
M -Claramente Seinfeld nos ha influido notablemente tanto en el tema, que es lo cotidiano hiperamplificado y pasado al microscopio, como en el tipo de personajes, neuróticos y mediocres con pretensiones. También Coupling, una serie inglesa apenas vista aquí, y que es más o menos un híbrido entre Seinfeld y Friends, con unos guiones brillantes. Y nos encanta The IT Crowd y The Big Bang Theory. El lado friki es muy poderoso.
T -A mi me han dicho que quizás tenéis un toque poco disimulado a los films de Kevin Smith
M -Pues mira, no ha sido consciente. Es cierto que en determinados momentos parecemos discípulos de Kevin Smith, pero ha sido casual. Estoy seguro de que si Kevin Smith no hubiera existido, AVV hubiera sido igual. Creo que tiene que ver con que tanto Smith como nosotros hemos vivido en un ambiente muy parecido de working class sin horizontes, curros de mierda, mucho comic de la Marvel en los kioskos y en definitiva un ambiente todo lo contrario a sofisticado, o sea, cutre (New Jersey-Zaragoza y en mi caso, Casetas, barrio obrero del extrarradio). O igual simplemente es que se nos ha quedado Mallrats y Clerks en el subconsciente y hemos copiado y todo lo que he dicho anteriormente es una gilipollez.
T -Es posible intuir que parte importante del material que empleáis es autobiográfico. ¿Cuánto hay de ello, cuando de inventado, y cuánto de material importado, de historias que os cuentan?
M -Hay mucho de cosas que nos han sucedido tanto a nosotros como a amigos y conocidos, sólo que lo sacamos de quicio. Incluso ha habido ocasiones en que un capítulo se ha construido alrededor de una anécdota. La realidad es lo más duro que hay, sin duda. Hacer de algo chungo que te ha pasado un gag, es la mejor terapia.
T -¿Os cortáis en tocar algunos temas o historias que puedan ser reconocibles por terceros?
M -No nos hemos cortado mucho en nada, la verdad. De hecho la historia del capítulo III del perro estaba inspirada en algo que me pasó. Aunque la exageré y me inventé cosas, la tía en la que me inspiré vio el capítulo y me llamó y me dijo "Dime que no soy Ester, por favor". La tía se preocupó realmente pensando en que alguien pudiera tener esa imagen de ella y le juré y perjuré "que no, que no, que no eres así". Se lo tomó bien, después de todo. Podría haberse cagado en mis muelas y/o haberme pegado con un palo en la cabeza y hubiera sido legítimo. Y puede que pase algún día.
T -Estáis rodando el octavo capítulo, y se acaba la segunda temporada. ¿Esto qué significa?
M -Pues no nos lo acabamos de creer, teniendo en cuenta que es una serie emitida por internet y de capítulos de media hora. Incluso el cuarto era de 45 y bastante bien llevados, con lo cual es un riesgo para nosotros porque por lo visto somos la generación del videoclip, que no soporta cosas de más de cinco minutos y se aburre.”¡Hay mucha conversación!” nos dicen. Nosotros metemos humor fácil, de todos los públicos, pero también otro humor más nuestro, más propio, algo más complicado y que hay que trabajar los chistes, prepararlos con más tiempo. Si trabajáramos para la televisión no tendríamos por qué hacer esto, pero teniendo en cuenta que la hacemos sin un duro, además es gratis, con nuestro esfuerzo sudor y lagrimas, aparte de hacer algo para el público, que por lo menos nos guste a nosotros.
T -Hombre, yo te diría que tenéis un espacio que no acaba de estar cubierto del todo por lo que sería nuestra generación, de los veintimuchos a los treintayalgo, que compartimos unas referencias culturales, históricas, sociales, vitales, que no están cubiertas y por eso creo que existe esa aceptación social dado que no se encuentran apenas otras opciones similares, ni en internet ni en la televisión.
M -Es complicado, porque lo que se emite en TV y cine es algo producido con un nivel muy básico. Cosas muy simples, humor muy fácil. Y el humor y las historias de lo que llamaron Generación X, de esa mierda de etiqueta que se inventaron, es un poco el sector al que nos referíamos.
T -Lo de la muerte de Kurt Cobain en el primer capítulo es muy definitorio.
M -Muy definitorio acerca de quién vamos a hablar. Somos esa generación y queremos hablar de nosotros mismos. No sé por qué no está cubierto, no es que seamos mejores ni nada de eso. Es difícil porque además somos hijos de otra generación, que es lo que dicen del 68, que accedimos de manera más avanzada a la cultura y por tanto no cabemos en patrones muy mercantilistas ni comercializables. Yo creo que nos queríamos dirigir a ese grupo de gente, que se identificara, y que no hemos desaparecido y pensamos de otra forma que no es la de ahora.

T -¿Te da miedo que en un momento dado los chistes y referencias generacionales puedan quedar anticuadas, en el sentido de que gente posterior a esa generación que dices no las entienda, o las vea desfasadas?
M -Explícate
T- Bueno, es que hace poco me dijeron que Star Wars era una mierda. Una porquería, y que además era obvio desde el inicio que Darth Vader era el padre de Luke. Quizás es que un film tan spoileado que pierde hasta su gracia.
M -Pero hay que tener un poco de orgullo de lo que somos, de saber… joder parezco un abuelo cebolleta. Tuvimos un acceso mayor a la cultura de masas, pero que además tenía una carga más elevada, en todos los niveles: autoconocimiento, filosofía, relación con los demás…
T -Además nosotros nos desvirgamos en eso de la cultura de masas, cuando a un nivel internacional ya era masivo. ¿A qué tenían acceso nuestros padres? ¿A los chiripitifláuticos? Y ahora… ¡Los Lunnis!
M -Realmente sí que es cierto que tenemos un público más joven que nos sigue y eso es porque hay ciertas coñas que no quedan desfasadas, sobre todo las de sexo, las inseguridades, son cosas que no cambian jamás. En ese ámbito cualquier se puede reenganchar, así como la más mayor; y si de paso le metemos un poco lo que tuvo la nuestra, de imaginación, compromiso y transgresión, leer, inquietud por el conocimiento… mejor que mejor.
T- No sois pioneros pero casi -al menos en Aragón sí que lo sois- en esto de hacéroslo vosotros mismos y emitir por la red. Ha salido casi de inmediato un montón de gente con sus proyectos, y además en un espacio de tiempo muy reducido. ¿Qué te llama más la atención del conjunto de nuevas series en internet que están saliendo?
M -Pues hombre, el hecho de que haya gente que se lance a crear historias por la cara, usando el poco tiempo libre que le queda para crear, eso siempre será positivo. No sé si es un movimiento, o algo incipiente, pero sí hay una corriente que está creando algo, arte audiovisual, porque aunque sean series no acaba de ser un producto totalmente televisivo. Lo veo muy bien, hace tiempo que no salía algo así de espontáneo de la masa, del pueblo llano digamos. En ese sentido, aunque yo tenga mi opinión de la calidad de guiones o a otros niveles, este hecho en general me parece cojonudo y ojalá que vaya adelante. Como cada uno hace lo que le da la gana, cada uno hace la serie que quiere, y yo no voy a entrar a criticar a nadie. Y hay series que me gustan mucho, que se parecen un poco a nuestra línea, una que se llama Sin contar al elefante, que es algo parecido a A Verlas Venir, sobre todo al inicio de nuestro proyecto cuando iba a tener un punto más serio.
Qué vida más triste para nosotros significó que al ver que tenía aceptación como videoblog, aunque ya teníamos la idea de hacer una serie fuera como fuera, desde luego nos lanzamos a hacer una nuestra de media hora de duración en este soporte, estructura de telecomedia, un guión trabajado y que pudiera tener cierta aceptación.
T -Tú sales de unas cuantas experiencias fallidas además con productoras y cadenas de televisión, de guiones rechazados.
M -Sí, nosotros hemos presentado el proyecto en varios sitios de Aragón, y antes de eso hice un piloto de Tato, con moto y sin contrato, basado en el personaje de El Jueves, con permiso del autor y todo, que nunca se materializó. Cosas frustradas, pero es una historia muy común. Las series de internet lo bueno que tienen es que sacas todo lo que nunca saldrá por televisión, por cuestiones tanto de corrección política, como de share, de audiencia… en internet lo puedes hacer porque eres bastante libre. Un ejemplo que hablamos muchas veces es por ejemplo el de fumar. Salir fumando en un cigarro está incluso penado.
T -Como en Al Salir de clase, que se iban a un Pub y no había humo ni nadie bebía alcohol. Y de esa serie hace diez años.
M -Exacto, y no solo fumar, ya me refiero a casos de tipo político, social, flirtear con cosas con las que “no se puede hacer humor”; en internet gozas de un espacio de libertad creativa más amplia.
T -Antes había comentado que A Verlas Venir iba a tener un toque más serio, dramático.
M -Sí, queríamos hacer un rollo más naturalista, con toques de humor pero más woodyallenesco, de extraer a lo cotidiano reflexiones más profundas. Lo que pasa es que cuando queríamos hacer eso estábamos también un poco más verdes y a fuerza de trabajar los guiones nos dimos cuenta de que el formato no se adecuaba a lo que teníamos en mente inicialmente. Eso por un lado, por el otro de entre los que estamos en el equipo hay un sector que tira más hacia el absurdo con lo cual entre pitos y flautas ha quedado un poco de reflexión, algo de naturalismo, pero también muchas idas de olla que además generan la carcajada. El humor más fino hace gracia a cierto público, pero la carcajada, la que se corresponde con un humor más bruto es la que hace que tengas más éxito. Entre todos estos factores entraron esos elementos de humor absurdo junto con lo que teníamos ya de idea inicial.
T -En cada capítulo hay referencias políticas, más o menos directas...
M -Sí. Aunque las hay a dos niveles distintos. Unas son las críticas sociales y políticas como la jornada laboral, el sindicalismo amarillo, la impunidad de los patrones, etc. Injusticias insertadas como parte de la historia y que afectan a los personajes. Luego a otro nivel distinto, está la parodia del rojo que es Pedro. Es una forma de reírnos de nosotros mismos -ya que yo también soy rojo, claro- y del folclore del comunismo, del republicanismo, etc, que sirve yo creo para dar visibilidad a que, hostias, los rojos también estamos aquí, estamos en la sociedad y también nos gusta hablar de nosotros mismos. Además, enseñar la bandera republicana de vez en cuando es sano y apoya la causa.
T -¿Como os lo hacéis para movilizar a tanta gente para cada capítulo, y que no repitáis ni extras, ni secundarios? Además, hacéis gala de un montón de localizaciones. No me lo explico.
M -Yo tampoco me lo explico.
T -¿Tenéis muchos amigos, muchos contactos, la gente se muere por salir en la pantalla?¿Cómo va eso?
M -Tal y como ha sido al final, los que formamos el equipo conocemos en total a mucha gente que está dispuesta a participar. Además, con el primer capítulo ya salimos en la prensa, con lo cual más personal todavía estuvo dispuesto a colaborar. Bares de moda, artistas, humoristas de los monólogos, cantautores… además cada uno tiene sus aficiones dentro del mundo de la cultura de Zaragoza. Así que entre pitos y flautas pues hemos conseguido juntar a un gran colectivo humano que responde muy bien. Hemos tenido mucha suerte con los actores, en un principio yo me planteé que antes que actores, prefería personas que fueran naturales, y hemos acertado bastante al elegirlas. También han participado algunas actrices profesionales y se nota mucho, pero hemos tenido en general buenas interpretaciones.
T -Según llega mis oídos, muchos seguidores me dicen que la banda sonora es espectacular.
M -Realmente hemos mirado otras series y observamos cierto miedo a meter música, ya sabes, la SGAE, sus adláteres, y esas cosas. Eso responde también en nuestro caso a una predilección personal por la música anglosajona y seleccionamos la música según determinados criterios. Metemos mucho grunge porque al fin y al cabo es la música de la generación que hemos comentado antes, que si Pearl Jam, Nirvana, la BSO de Singles… que te traslada a otras épocas. Hay mucho soul como predilección individual, como loco de la música negra que soy, pero siempre muy adaptado a lo que sale en la pantalla. También tiramos de bandas sonoras, pero ese mérito ya no es nuestro, es muy fácil meter música muy buena que hay por ahí y que te hace media película.
T -También hay temas de punk rock. Green Day, Undertones, Ramones, La Polla Records...
M -Y no te olvides de The Clash, cuya alargada sombra recorre todos las dos temporadas. Es un estilo en el que podemos encontrarnos todos los del equipo. Creo que hablar de la juventud precaria y la ausencia de futuro no puede contarse si no hay punk de por medio; la historia lo pide. O al menos a nosotros nos lo pide.
T -Es curioso porque en bastantes series yo veo que no se curran nada la música.
M -Yo creo que no lo hacen por los derechos de autor, otros directamente porque no tienen ese criterio y ese juicio para colar música y que encaje bien.
T -Y después del octavo capítulo, ¿qué?
M -Pues en principio vamos a hacer el octavo como final de la serie. Y si en un futuro cercano nos animamos a seguir, seguiremos. Responde esta decisión más al asunto de que esto quema, porque todos trabajamos, y cuando hicimos la primera temporada estábamos todos parados y además compartíamos piso, que usábamos como escenario real. Así que en cualquier momento te ponías a trabajar en un episodio nuevo. Ahora cada uno trabajamos y vivimos por nuestra cuenta y se hace muy difícil movilizar esfuerzos para sacar un capítulo de media hora. Entre el tercer y el cuarto episodio, que es el de 45 minutos, escribimos catorce episodios de cinco minutos cada uno ambientados en la Zaragoza de la Expo. Fue un trabajo acojonante que aporta muchísima experiencia. Como te obligas a currar cada semana, pues te fogueas. Es mucho trabajo, pero te curtes y aprendes mucho. Y luego se ve al escribir y al realizar, la experiencia que no que hemos adquirido en el mundo profesional la hemos pillado así.
T -¿Tenéis otros planes para el futuro?
M -Yo personalmente tengo ideas, supongo que el resto del equipo también. Lo que tengo en mente son historias parecidas, pero ahondando en la línea naturalista y costumbrista, tal vez menos absurdo, pero historias vivenciales de lo cotidiano. Y por qué no, una tercera de A Verlas Venir, incluso… ¡vete a saber si en la televisión!
T -¿En la televisión?
M -Sí, hemos tenido algún contactillo, pero todavía no se ha concretado nada. Siempre vamos picando puertas a ver qué nos ofrecen. La respuesta ha sido buena pero de momento solo ha quedado en primeras impresiones.
T -Esta va para nuestro público más gafapastoso. ¿Nos puedes dar una opinión del cine de Jean Luc-Godard?
M -¿Jean Luc-Godard? Ja ja ja ja. No, no puedo dar una opinión porque lo que he visto es reducido, pero aunque alguna película que he visto suya es perfectamente olvidable –NdE, se trata de Banda Aparte- hay una que permanece en mi retina con imágenes perfectamente indelebles:Todo va bien , que me parece excelente. Junta discurso político, personal y artístico; y la puesta visual y escénica en conjunto acojona, aparte de que actúa Jane Fonda, que es una de mis actrices fetiche.
T -Incluso por encima de Emma Suárez
M -Sí, y de Winona.
T -Pero lo de Jane sería antes de que se casara con el podrido multimillonario de Ted Turner.
M -Obviamente, obviamente. Ahí ya se echó a perder en todos los sentidos.
T -Bueno empezamos a desvariar, así que vamos a ir acabando. ¿Con qué personaje de cómic te quedas, así que sea tu favorito?
M -Buddy Bradley de Odio, sin dudarlo.
T -¿Algún film reciente que te haya gustado?
M -This is england, de lo más interesante que vi hace poco.
T -¿Qué música escuchas ahora mismo?
M -James Hunter, The Pepper Pots, que es un grupo de Girona y van en una onda soul... Parece que hay una nueva ola a nivel internacional muy buena, de mucho nivel, que suena negro y muy profesional.
T -¿Qué me dices entonces de la Winehouse?
M -Me gustan algunas cosillas, a pesar de que tiene que pagar un peaje comercial para tener cierto éxito, creo que su actitud es bastante auténtica. Es la punta del iceberg, abre la puerta a toda la gente que hay detrás, ayuda a que pase el resto del ejército.
T -¿Una serie de Televisión?
M -Seinfeld, claramente.
T -¿Como andamos de lecturas?
M -Lo último que he leído es Los Hombres que no amaban a las mujeres, ¡no me mates!. Ahora estoy leyendo un ensayo que me han dejado de Virginia Woolf, Una habitación propia. Hay que leer de todo. Aunque a ver si ahora me pillo alguno de estos malos de ciencia-ficción para evadirme un poco.
T -Pues esto es todo. ¿Algo más que añadir?
M -No, no.
T -¿Nos tomamos otro ginebrazo?
M -Vamos allá